La increíble vida de quienes ven las cosas diminutas

Viajar, quizas sea una de esas cosas que disfrutamos como familia. Ir hacia algún lugar sin rumbo fijo, nos hace sentir vivos.

La vida sencilla.

Intentamos sorprendernos día a día con las miles de cosas que parecen insignificantes.

Planeado la ruta por México.

– Las cosas sencillas, suelen ser las más valiosas y son quiza las que menos apreciamos.

-Esas que son simples y pequeñitas. Las mismas que nos llenan de paz.

El simple encanto de hacer nuevos amigos, construir una pequeña mesa de madera, un apretón de manos, un abrazo de la mujer que amas, una sonrisa cuando despiertas, el espacio del silencio entre las notas musicales, la calma de la noche, una estrella en el cielo, que te recuerda que alguien especial te acompaña siempre. El fresco amanecer, un hermoso atardecer, un pájaro que canta en medio de los árboles, escuchar a tu hijo hacer como una ambulancia, una montaña cubierta de nieve, las nubes, el olor a café recién hecho…

Nuestra casa con ruedas.

Cuán poco se necesita para sentir felicidad, la vida se vuelve una fiesta cuando sabemos disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

La riqueza de la vida brilla en esas pequeñas cosas que siempre nos rodea y que por ser tan pequeñas casi que no se ven…

Esto es lo que debes cambiar, si quieres vivir más años, siendo un caravanista.

Facebooktwitterlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *