Cómo fue saltar al vacío.

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De tanto pensar y pensar acerca de cómo es hacer realidad algo que que nos apasionaba; se nos ocurrió una descabellada idea. –Porque no hacíamos un alto en nuestras vidas y nos íbamos de viaje.

Estábamos cansados de poder hacer salidas de fin de semana, de esas donde uno regresa más cansado de lo salió, con la sensación de haber gastado más dinero de lo que se podía.

Gracias a los adelantos tecnológicos de hoy en día, podíamos ver casi en tiempo real lo que otras personas estaban haciendo con sus vidas mientras salían de viaje por el mundo. Nos devorábamos cuanto blog de viajes nos llamaban la atención,  y muy de vez en cuando algún viajero nos regresaba los mensajes, acerca de lo que se necesitaba para recorrer el mundo.

Un libro que es como una bomba atómica.

Nos volvimos cazadores de viajeros!.
Cada vez que teníamos oportunidad intentábamos contactar a quienes ya estaban viviendo nuestro sueño. Queríamos exprimir hasta lo más profundo de su experiencia. La familia Zapp, fue una pieza clave en este proceso, nos devoramos su libro y veíamos sus vídeos, de esos donde explicaban sus grandes aventuras. Después, vinieron los chicos de Viajeros 4x4x4Pablo Rey y Anna Callau, quienes nos abrieron los ojos con todas las cosas que podrían pasar en la ruta y la lista podría ser mas grande!!!

Hoy gracias a ellos, estamos haciendo realidad este sueño.

Nos dimos cuenta que para salir de viaje, la clave es estar ligero… No sólo de equipaje, sino también de deudas y obligaciones¡

Un día antes de salir de viaje. faltaba mucho por empacar.

Soltar amarras fue lo más difícil que hemos hecho en nuestras vidas. Desprenderse de todas esas supuestas obligaciones que te amarran a la vida cotidiana no fue una tarea sencilla. Resolvimos desocupar la casa donde vivíamos, para poderla rentar. La mayoría de cosas las regalamos, las donamos y algunas muy pocas las vendimos. la casa tenia que estar desocupada completamente. 

Cada día que pasaba, la casa se hacía más grande. Había un montón de cosas apiladas y no sabíamos si eran para llevarlas o para salir de ellas.

Las pocas personas que sabían de nuestra odisea, nos llamaban locos. Nadie entendía lo que estábamos haciendo y por que lo estábamos haciendo.

Lo único que teníamos claro era que no queríamos continuar con nuestras vidas tal y como la habíamos tenido hasta ese momento… Nos sentíamos presos y sin la posibilidad de salir así sea bajo palabra.

El trabajo dejó de ser interesante, más bien se convirtió en un lugar donde estas contra tu voluntad. Era paradójico trabajar en un super-hotel, de esos de las Vegas, rodeados de miles de turistas y yo ahí, sin la oportunidad de escapar.

Veía a mi alrededor a personas con quienes trabajaba y observaba en sus rostros, la cara de la amargura y la desolación que habían tenido que aguantar durante toda su vida. Mirarlos era como si hubiesen dejado escapar sus sueños por la promesa de tener un cheque cada semana.

Hablar con ellos acerca de mis planes era como entra al “club de los pesimistas”- para ser socio solo se necesitaba tener problemas!

Era una sensación de impotencia el saber que ese también seria mi futuro, si no cambiaba las cosas rápidamente. Cada día se despertaban con el miedo a ser despedidos y a perder lo poco que tenían.

Yo no quería eso para mi, ni para mi familia… Tenía que renunciar a mi trabajo, para poder concretar lo que me había propuesto. 
Fue una sensación extraña, el caminar esa mañana con mi carta de renuncia en las manos. Por primera vez en muchos tiempo sentía que mi vida estaba tomando un gran rumbo.

Me sentía vivo, era como si estuviese drogado, yo no ¨caminaba flotaba¨…  Mi corazón latía tan fuerte que llegue a pensar que alguien lo podría escuchar. Me acerque a las oficinas les dí las gracias y no volví nunca más.

Me había liberado de las cadenas de la opresión. Por fin era libre!.

Decidimos junto a mi esposa que era hora de ponerle fecha de inicio a este gran sueño. Estuviéramos o no listos, el 26 de diciembre del año 2016, partiríamos.

A medida que se acercaba la fecha, las piernas me temblaban de sólo pensar si lo que estábamos haciendo era lo correcto… Pero ya no había marcha atrás.

La lista de cosas sin terminar era cada vez más larga. Tenía que romper con todas esas ataduras que no dejan que yo fuese feliz.

Tardé como tres semanas en poder finiquitar todos esos compromisos comerciales… Facturas de agua, luz, gas, internet, teléfono, seguros de carro, seguros médicos. En realidad no sé cuántas cartas tuve que hacer donde pedía que no necesitaba más ser un ciudadano del primer mundo.

Sentía que cada vez daba pasos de gigante… Pues así me sentía. Para aquél entonces, Para aquel tiempo tenia la sensación  que no necesitaba nada más en la vida que mi camper y mi familia.

Se llegó el día acordado y no podía contener la alegría de poder salir a conquistar un sueño.

Estaba tan feliz que olvide cerrar la puerta trasera del camper, hasta que algunas personas me alcanzaron en la autopista diciéndome que tiraría todo por el camino. Nunca supe si realmente perdí algo… pues no mire atrás!

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